Reseña: Fernando Sánchez Dragó arremete contra todo y contra todos en este libro, que escribe desde el enfado más monumental. Al autor le ha pasado algo con lo que muchos españoles van a identificarse: está harto de España. Está harto de vivir en un país de gente sin educación, donde la envidia es el pecado nacional, cunde la mala leche y los sinvergüenzas campan a sus anchas. Es un país, nos cuenta Dragó, que ha pasado en pocos años de la España Mágica a la España Hortera, en el que los pícaros y ladrones se convierten en estrellas de televisión y la honradez se ha convertido en un defecto. Frente a todo ello, Dragó pide un rearme de valores, hace una apelación a esa España que se ha convertido en un continente sumergido, a ese país abierto, respetuoso y jovial que, si se rasca un poco la superficie, sigue allí, como la patria secreta de los españoles.
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Ricardo
En mi opinión este libro es otro de los suyos donde lo único que leemos entre algunas verdades,es
el Ego de Dragó expresandose de manera desdeñosa contra todo español, que no deja de tener
razón en muchos aspectos, pero, a mi entender, exagera demasiado.
Una de sus opiniones es que los españoles son cainitas, fratricidas y que España fue creada, que
no fundada -hablando como él- con la división y por eso odia su país, "que no su tierra", pero lo
que se nota es que en esa división de España, que tanto odia, él no es imparcial, porque ya que
odia tanto la división, que no se defina por ningún bando, que tiene derecho a hacerlo, pero que
no me venga con el cuento de que odia el cainismo y la división española cuando el libro es un
panfleto de la derecha, pro PP, anti-migración, fascista, (no soporta a los inmigrantes obreros,
luego a los inmigrantes cultos los cita y los valora como a Alejandro Jodorowski.
Según dice Dragó, quiere irse a vivir a una tierra como Japón por ser mucho más avanzada que
España, lo que le convertirá en un emigrante, y español, no apátrida como él dice ser. Puesto que
él parece tener todo lo negativo que refleja en su libro sobre los españoles. Todo lo que odia de
España es lo que él representa, y podemos decirlo con conocimiento de causa, ya que el ochenta
por ciento de este libro lo dedica a hablar exclusivamente de su persona.
Es un libro incoherente porque más que hablar de España, habla todo el tiempode sí mismo, "mire
usted" si es pesado el hombre que en medio del libro y para defender la tauromaquia, que a mí
también me gusta y en lo que dice sobre ella estoy de acuerdo, se auto entrevistó a sí mismo con
un interlocutor imaginario ¡El cual se asombraba de las opiniones del Dragó y no dejaba de
entrever cierta admiración!, es como él cree que le vemos desde fuera, cuando lo único que
vemos en él es un hombre con un Ego desmesurado, impropio de una persona mínimamente
evolucionada, que presume de conocer el budismo o hinduismo ... Ay cuánto le queda por
aprender de esos maestros a los que dice tratar.
Hago hincapié en esto porque éste es un hombre que ha estado en contacto íntimo con el
conocimiento sagrado de la India, de los chamanes, del Zen, el Tantra, ha leído y sigue leyendo a
Alain Danielou con lo "superior" que es el pensamiento de este último, para a sus setenta y tantos
años no haber aprendido absolutamente nada y dar muestras insoportables de inmadurez. Dragó
siempre dice que él no trata de hacer prosélitos, pero se la pasa provocando, cree él, con sus
opiniones "sui generis", también lo cree, y promoviendo sus creencias y estilo de vivir, ¿no se da
cuenta que a nadie le interesa su persona?, que cuando leemos un libro escrito por él, queremos
saber de lo que tiene que escribir, no tanto de él y de su insaciable necesidad de expresarse.
El libro entero es tan reiterativo, que se cita a sí mismo todo el tiempo en artículos del periódico
que ha escrito a través de los años, cita hasta el aburrimiento sus otros libros Es el colmo de un
hombre que todavía le falta mucho trabajar su mente y su ego, es necesario que éste mengüe
para que él crezca como escritor.
Todo el abanico de sinónimos, adjetivos y vocablos que Dragó desborda en sus descripciones, sin
duda mostraría su erudición, cultura e inteligencia, que las tiene, -aunque esta última no tanta- si
no resultaran tan exageradamente excesivos e innecesarios, que convierten el libro en un
auténtico "ladrillo" que nos invita al bostezo. Este parece ser el mensaje de Dragó :
"¡Léeme, soy especial!!!". Dragó... que ya hace muchos años que nos afeitamos ¿eh?.
¿Este afan en demostrarnos que él es un sabio no plasmará en realidad que lo único que tiene es
un cerebro lleno de condicionamientos nacionalistas, facistas, orientalistas y un montón de cosas
de las que él mismo no se ha liberado?. Utiliza sus prácicas espirituales sólo como una pose, para
decirnos que es muy interesante y que sus creencias son profundas. Pero no aprendió nada de
esas prácticas tan discretas y que suelen pasar desapercibidas.
Expresa el pensamiento de Alain Daniélou y Nietsche y es lo que más admiro de su obra, porque
también considero que el mundo occidental debe volver al paganismo y rescatar sus raíces. Como
dije al principio, muchas ideas son buenas, sobre todo las que adopta de Daniélou, de manera
prácticamente literal.
El libro acusa al cristianismo y del monoteísmo, con lo que estoy totalmente de acuerdo,
occidente debería liberarse de eso. Dragó define el pensamiento judeocristiano como peligroso y
conflictivo, para en otras páginas, defender la enseñanza católica en las escuelas como todo buen
hombre de derechas, contradiciéndose totalmente con el pensamiento de Shiva y Dionisos, al cual
él dice pertenecer. En realidad lo que este hombre necesita es definir su pensamiento si piensa
seguir escribiendo, ya que los pensamientos fluctúan y a él parece que le cambian a una velocidad
estrepitosa.
Dice que odia la política y que no hablaría de ella, pero el libro es un panfleto político de crítica al
PSOE y sobre todo a la persona de Zapatero, "Bambi", como él se empeña en llamarlo
despectivamente, y no menciona ni por asomo la España de Aznar, ¿tendrá miedo o vergüenza
de sacar cosas a la luz?. Cualquiera diría que soy de izquierdas, en realidad me considero apolítico,
pero esto viene a cuento porque según él, Dragó odia la política, pero sí toma partido de un
bando, en su caso el de derechas: hermano Dragó, ya que estamos tan hartos de España,
hablemos de todos los españoles, de las dos Españas, no sólo de ésa que usted detesta, la de la
izquierda, porque no piensa como usted (a lo mejor España fuera mejor si todos pensaran como
usted). Por favor coherencia y sensatez a la hora de escribir sobre temas tan delicados, que lo
único que está fomentando es la división y el odio, lo que usted tanto detesta de España.
Dice que a España le queda poco para desaparecer, ¿pero cuándo se ha visto?, que con tanta
migración y Comunidades Autónomas es una España invertebrada a punto de romperse.
El mismo fatalismo de Rajoy por el cual votó. Un recurso de la derecha muy manoseado. ¿Cómo
un hombre tan culto como es Dragó puede tener tanta estrechez de miras a la hora de evaluar la
realidad actual comparándola con la historia?.
Un buen ejemplo de país lleno de diferencias es Reino Unido, que sus fronteras no son ni siquiera
Comunidades Autónomas, son países con sus idiomas, cultura, nacionalismos, maneras de
pensar, partidos políticos etc..., sin que por eso ese sea una nación invertebrada. El Reino Unido
está formado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte, ¿quié se atreve a decir que eso es
un proyecto de nación y no una nación como debe de ser?, Entonces porque España tiene
Comunidades Autónomas este caballero se empeña en decir que es un país que no cuajó.
En Italia, donde el vivió cuatro años, existen divisiones mucho más profundas y no por eso a
desaparecido como nación.
Si los nacionalistas radicales no dejan de ser una minoría, pero que hace mucho ruido.
Vamos Dragó, también son ganas de joder.
Habla en este libro de que el Roma cayó por los extranjeros bárbaros y que Europa caerá de la
misma manera (atacando la migración), otra vez la poca amplitud de miras, si los europeos caen
será por su despoblación, por su consumismo y desarrollo, su poca coordinación etc..., los
extranjeros no tuvieran motivos de venir aquí si primero los europeos no hubiesen conquistado a
todo el mundo, destruyendo culturas, civilizaciones y razas enteras, ¿acaso con su cultura es
incapaz de ver que esto es una evolución natural de la historia, que los habitantes de esas
colonias europeas ya empobrecidas ahora vengan a ampararse en el cobijo de la bonanza de sus
madres patrias? ¿que esto es una ley de causa y efecto?, ¿ cómo un hombre tan versado en
religiones orientales se pierde entre la maraña de los pensamientos occidentales de derechas o de
izquierdas, mostrando no haberse enterado de nada de esas filosofías?
¿No se da cuenta de que el mundo es como es y no como quisieramos que fuera? El mismo dice
que hay que aceptarlo tal como es, según el pensamiento Shivaita, y encontrar su lugar en el
mundo, pues eso es lo que está sucediendo ahora, Señor Dragó ¿es que no se ha dado cuenta?
¿o es que como siempre va a pecar de incoherencia de pensamiento?. Quizá su diálogo interno
funciona a tal volumen que no le deja percibir otras cosas.
A ver si sigue admirando ahora al payaso de Sarkozy, del cual en su libro dice que de haber tenido
la oportunidad habría votato por él para gobernar España, ¡que Dios nos libre!.
En fin no es más que un libro de los de ahora muy promovido, muchas páginas, muy político y que
al fin tirará muchísimas ediciones, porque esas cosas mediáticas suelen vender, pero carece de
profundidad analítica por su parcialidad y sus prejuicios.
Este autor también es víctima de lo mediático que tanto critica, y de ello vive, aunque se defina
como un "estoyvueltodetodo", es un hombre que vive de los medios y de la gente de ahora que
compra libros con carátula bonita y luego son abandonados en las estanterías y, lamentablemente
(o afortunadamente) sólo los leen los que piensan como él, los de su bando. Y en ese bando, los
que leen, sólo leen libros que vienen de esos predios. y algún "despistado" como yo, que esperaba
encontrar un análisis sociológico más interesante sobre los españoles. Ya que es más superficial y
partidista de lo que yo pensaba, por lo menos me hubiera gustado que el libro me diviertiese o
entretuviera, pero hay que licuar tanta paja que mete Dragó, que eso resulta difícil.