Reseña: El terrorismo se ha convertido en el gran referente político del cambio de milenio. Tras el derrumbamiento de la URSS en la década de los noventa, el nuevo desorden mundial dirigido por los Estados Unidos de América parece haber encontrado a su enemigo necesario en el fundamentalismo islámico, particularmente en esa dispersa y a menudo etérea franquicia denominada Al-Qaida. Sin embargo, ¿hasta qué punto es cierta la amenaza terrorista? ¿Se está fomentando desde los órganos de gobierno y los medios de comunicación el establecimiento de un estado de miedo generalizado? ¿Está sirviendo el terrorismo internacional como excusa para un rápido desmantelamiento del Estado del Bienestar y del sistema de derechos y libertades de los ciudadanos?